LA GUÍA DEFINITIVA: La fascinante neurobiología de la obesidad (si la comprendes, adelgazarás)
- Tom Naka
- 8 mar
- 36 Min. de lectura
Actualizado: 9 mar
ÍNDICE
Capítulo 1
LO QUE TODO EL MUNDO SABE (Y NO FUNCIONA)
¿Por qué la recomendación "come menos y gasta más calorías" no sirve para la mayoría?
Capítulo 2
EL PROBLEMA DEL MODELO DEL BALANCE ENERGÉTICO COMO EXPLICACIÓN DE LA OBESIDAD
No toma en cuenta la disfunción del cerebro ni las hormonas que nos mantienen gordos
Capítulo 3
NO HAY OBESIDAD SIN INSULINA
La insulina es la hormona que ordena convertir el exceso de harinas y azúcares en grasas, almacenarlas, y mantenerlas en el tejido adiposo
Capítulo 4
LA TEORÍA AMPLIADA DEL MODELO DE BALANCE ENERGÉTICO COMO EXPLICACIÓN DE LA OBESIDAD
Incorpora la disfunción del centro del hambre en el cerebro, pero no toma en cuenta al exceso de insulina como uno de los factores clave
Capítulo 5
EL MODELO NEURO-METABÓLICO: EL VERDADERO ORIGEN DE LA OBESIDAD
Incorpora la disfunción del centro del hambre y del exceso de insulina como factores clave
Capítulo 6
LA RESISTENCIA A LA INSULINA Y LAS OSCILACIONES BRUSCAS DE GLUCOSA E INSULINA
Se producen por comer exceso de harinas y azúcares afectando el centro del hambre en el cerebro
Capítulo 7
LA SOLUCIÓN PARA BAJAR DE PESO: ARREGLAR EL CENTRO DEL HAMBRE
Se debe corregir la disfunción hipotalámica, tratando sus causas y no las consecuencias
Capítulo 8
ASPECTOS CLAVE DEL MODELO NEURO-METABÓLICO PARA BAJAR DE PESO
Reducir o eliminar el consumo de harinas y azúcares (no la grasa) para evitar las oscilaciones bruscas de glucosa e insulina es el factor fundamental
Capítulo 9 (final)
LO QUE YO HICE PARA BAJAR DE PESO
No doy consejos sino mi propia experiencia basada en el modelo neuro-metabólico. ¡Uds. también podrán!
CAPÍTULO 1:
Lo que todo el mundo sabe (y no funciona)
¿CUÁL ES EL ORIGEN DE LA OBESIDAD? (O “¿POR QUÉ ESTOY GORDO?”).
Esa pregunta parece muy sencilla de responder.
“Si consumes más calorías de las que gastas (balance energético positivo), vas a engordar. ¡Cualquiera sabe eso!“
A esto se le conoce como un balance energético positivo”.
“Entonces, para adelgazar lo que hay que hacer es tener un balance energético negativo”. (¡Obvio!).
“Come menos calorías (sobre todo evita las grasas) y gasta más calorías (haz más ejercicio) y así bajas de peso”.
Simple, rápido y lógico.
Pero…¿realmente es eficaz? Pues NO.
Si fuera así de fácil, no habría cada vez más personas con obesidad esforzándose por bajar de peso.
Y, sobre todo, no existirían las operaciones para bajar de peso —cirugías bariátricas— ni los costosos medicamentos —inyecciones de agonistas GLP‑1 como Ozempic, Wegovy, etc.
La recomendación “come menos y haz más ejercicio” es simplista, inexacta y, sobre todo, irreal. En medicina, a esta explicación se le conoce como:
El Modelo del Balance Energético
Es el marco que sostiene que:
- La obesidad se produce por “comer más de lo que se gasta”.
- La intervención principal es “comer menos y moverse más”.
Este es el modelo que domina la medicina, la nutrición académica y las guías oficiales.
Se expresa en forma de ecuación matemática de la siguiente forma:

Y bajo ese marco, si tienes obesidad, la conclusión parece inevitable: ES TU CULPA.
- Comes mucho; eres un glotón. ¡Come menos, pues!
- No gastas calorías; eres un flojo. ¡Haz ejercicio!
Esto no me lo han contado; yo lo he vivido. Y la mayoría de los que están con sobrepeso también.

TODOS los trastornos y enfermedades tienen DOS COMPONENTES: un componente genético —la predisposición con la que nacemos— y un componente del entorno —las influencias ambientales que moldean nuestra biología a lo largo de la vida—.
La obesidad no es la excepción: está profundamente influida por ambos factores. Es claro que la genética influye. Hay personas que, por su constitución biológica, son delgadas por naturaleza.

Ellos tienen la suerte de comer lo que quieran sin engordar, o mantienen un peso adecuado aún sin hacer mucho ejercicio. Su metabolismo es envidiable.
Pero la gran mayoría de nosotros heredamos una biología que facilita ganar peso con mayor facilidad. La genética es algo que no podemos modificar: nacemos con ella.
Pero eso no significa que nuestro destino sea ser gordos de manera inevitable.
La predisposición no es una condena: es solo uno de los factores que interactúan con el entorno y con la forma en que nuestro cuerpo regula el peso.
Por ello, debemos centrarnos en el entorno (el ambiente que nos rodea), si queremos bajar de peso.

Nuestro entorno (el lugar donde vivimos) ha cambiado dramáticamente en los últimos 50 años. Nuestro cuerpo no está adaptado a estos cambios, que influyen decisivamente en nuestra salud.
Dentro de estos cambios que se iniciaron entre los años 60 y 70 del siglo pasado, tenemos dos características fundamentales:
- Una mayor disponibilidad de alimentos: consumo excesivo de calorías.
- Mayores fuentes de movilidad motorizada y actividades sedentarias.
El objetivo de cualquier negocio es aumentar el consumo. El que vende televisores quiere vender todo lo que pueda. El que vende ropa también. Ni qué decir de los teléfonos celulares (“smartphones”). Es una ley económica natural. La industria de los alimentos no está exenta de ello.
La industria alimentaria ha dado muchos beneficios a la humanidad. Con la modernización de la producción y abastecimiento de la comida, se ha logrado disminuir enormemente las hambrunas, que hasta fines del siglo pasado eran muy frecuentes y causaban miles de muertes en diversas partes del mundo.
Sin embargo, ahora nos estamos yendo al otro extremo. Ha tanta disponibilidad de alimentos que la industria nos induce a consumir más calorías:

La comida ahora está en todas partes, lista para comer y muy barata en términos calóricos. La propaganda es muy estimulante; nos incita a comer a pesar de no tener hambre.
Los alimentos modernos están diseñados para que queramos más: son muy sabrosos, activan el sistema de recompensa de nuestro cerebro (estimulan la secreción de dopamina) y no sacian el apetito (inhiben los centros que regulan la saciedad para comer en exceso).
Por otro lado, la vida moderna nos ha dado mucha comodidad, lo cual ha dado lugar a que cada vez nos movamos menos. A esto se le conoce como sedentarismo y hace que gastemos menos calorías.

Hasta fines del siglo pasado, pocos teníamos vehículos motorizados privados para trasladarnos. Ahora tenemos autos propios, motocicletas, patinetas eléctricas, etc. Todas ellas nos brindan comodidad y rapidez para transportarnos, pero a costa de la falta de movimiento.
Por otro lado, el trabajo en el mundo moderno es cada vez más sedentario. Horas de horas sentados frente a una computadora, o frente a un mostrador.
Más aún, antes salíamos frecuentemente de nuestras casas para comprar, comer, visitar amistades, jugar o entretenernos. Ahora pedimos delivery, nos conectamos con los amigos por redes, jugamos online y nos quedamos pasmados frente a las pantallas de televisores o smartphones para ver series o películas por streaming, o gatitos y bailecitos por TikTok, HORAS DE HORAS.
Si hacemos menos actividad física, “quemamos menos calorías”.
Entonces, el método para bajar de peso sería muy simple:

¡Hasta un niño de primaria lo entiende!
Y… Sí, algunos bajan de peso de este modo (si tú tienes la suerte de lograrlo, ¡genial!).
Los estudios indican solo 1 a 2% logran bajar de peso a largo plazo (¡únicamente 1 o 2 de cada 100 obesos!) con las dietas bajas en calorías y haciendo ejercicio regular, es decir utilizando el “Modelo de Balance Energético Negativo”.
Para la gran mayoría de nosotros, la realidad es la siguiente:
Bajamos de peso los primeros meses, ¡y nos entusiasmamos!
Al ir bajando de peso, nos empieza a dar mucha hambre.
El ejercicio intenso para “quemar calorías” intensifica más el hambre.
Al cabo de otros meses más, ¡volvemos a engordar! … ¡Y muchas veces estamos más gordos que antes! Lo cual es desesperante (además de decepcionante y deprimente).
Es lo que se llama el “Efecto de Rebote” o “Efecto del Yo-Yo” (¿Los jóvenes sabrán lo que es el juguete “yo-yo”? — Un aparatito atado a una cuerda que baja y sube repetidas veces).
LO PEOR DE TODO ES QUE NOS ECHAN LA CULPA POR SEGUIR GORDOS…
- “Eres glotón”, “eres flojo”, “te falta fuerza de voluntad”.
- Esto no me lo han contado; yo lo he vivido en carne propia.
Muchos nos resignamos y tiramos la toalla: "SOY UN GORDO, NACÍ CON GENÉTICA DE GORDO, MORIRÉ GORDO"
Pero la genética solo es la mitad del problema; la otra mitad es el entorno moderno. ¡No todo es nuestra culpa!
Si fuera solo “la genética”, nadie podría explicar cómo la obesidad mundial se ha TRIPLICADO en mujeres y se ha CUADRUPLICADO en hombres, en los últimos 50 años.
Si fuera solo culpa de “ser glotón”, “flojo” o “indolente”, no se podría explicar este fenómeno, una verdadera PANDEMIA DE OBESIDAD en todo el mundo.
Es cierto que la comida ahora está en todas partes; la propaganda es muy seductora y los alimentos son muy apetecibles y no te sacian lo suficiente. Pero eso no es suficiente para entender el problema de por qué nos engordamos cada vez más y más.
Es también verdad que ahora estamos más sedentarios que nunca, a pesar de que AHORA HAY MÁS GIMNASIOS que en toda la historia de la humanidad.
Si nos viera un antepasado de hace solo 100 años atrás, vería con mucha extrañeza a las personas “modernas” que PAGAN por entrar a un un lugar cerrado estar corriendo en una banda sinfín, pedaleando en una bicicleta estacionaria sin ir a ningún sitio, o cargando pesas sin propósito…
CAPÍTULO 2:
El problema del Modelo del Balance Energético como explicación de la obesidad.
El modelo se basa en tres pilares:
Déficit calórico como mecanismo único para bajar de peso.
Conducta como causa principal (falta de disciplina, exceso de comida, sedentarismo).
Intervenciones centradas en dieta hipocalórica + ejercicio.
Este enfoque es el que se enseña, se publica y se financia (por la industria alimentaria, sobre todo). Y es el que ha demostrado resultados pobres a largo plazo.
¿Por qué la industria alimentaria quiere promover este esquema? Porque ENFOCA LA CULPA EN NOSOTROS, EN LOS GORDOS, y evita llamar la atención en el verdadero culpable: el entorno abundante en COMIDAS HIPERPALATABLES: alimentos procesados diseñados con una combinación irresistible de harinas y azúcares, grasas y sal para estimular el cerebro y anular la sensación de saciedad.
1. Déficit calórico como mecanismo único de pérdida de peso.
“Come menos calorías”, te recomiendan. Si calculamos que consumes 2,500 calorías en un día, te daremos una dieta de “solo” 1,500 calorías, y harás ejercicio aeróbico para que “quemes” 500 calorías más. De manera que tendrás un “balance energético de solo 1,000 calorías netas”, con lo cual bajarás (supuestamente) de peso.
Para lograr una dieta de 1,500 calorías, debes restringir sobre todo las grasas, ya que “todo el mundo sabe que las grasas tienen más calorías”.
Elimina las carnes rojas que tienen grasa, evita la piel del pollo, no comas la yema del huevo, ni tampoco el queso o la mantequilla, no comas alimentos con frituras en aceite, todo lo debes preparar sancochado o a la plancha, como una pechuga de pollo con papas o choclo sancochados, pan integral o pan pita, cereales acompañados de verduras y frutas, leche o yogur descremado, etc.
Además, “todo el mundo sabe que las grasas son malas para la salud”, “todos los cardiólogos te recomiendan evitar las grasas para prevenir los ataques del corazón”.
Así es que comer sin grasa no solo te hace bajar de peso, sino que evita las enfermedades del corazón. “Matamos dos pájaros de un tiro… ¡Fenomenal!”
“Gasta más calorías”. El ejercicio debe consistir en correr, hacer bicicleta o bailar en forma continua por al menos una hora diaria (¡sin parar!) para lograr quemar las calorías necesarias para bajar de peso.
Con este régimen, DEFINITIVAMENTE EMPIEZAS A BAJAR DE PESO… ¡GENIAL!
Pero... ¿Qué sucede con el tiempo?
A medida que pasan los meses, vas bajando de peso, pero te empieza a dar un HAMBRE ATROZ.

Como ya bajaste varios kilos, empiezas a salirte de la dieta. ¡No te puedes controlar! El hambre ES INCONTROLABLE.
Haces acopio de una gran fuerza de voluntad y mantienes la dieta baja en calorías… (algunas noches te atiborras de comida y luego te arrepientes y te da un gran sentimiento de culpa… “¿Por qué seré tan gloton?... ¿Por qué no puedo controlarme?”).
Luego empiezas a notar un estancamiento: YA NO BAJAS MÁS… ¿Por qué ocurre eso?
Porque nuestro cuerpo tiene un mecanismo de defensa cuando comes muy poco. Consumir 1,500 calorías es insuficiente para un adulto; nuestro cuerpo lo interpreta como que está faltando comida. Y se defiende…
Empieza a bajar tu metabolismo basal, para tratar de igualar el consumo que el nutricionista te recetó. El cuerpo no es tonto, es más bien inteligente, ya que sabe que esa cantidad de calorías no es lo normal para un adulto sano.
Entonces, al bajar su metabolismo, está solo intentando un mecanismo de supervivencia ante la interpretación de que “no hay suficiente comida” en el entorno.
Por eso, empiezas a restringir más la comida. “¡Consume solo 1,200 calorías!”. Solo consumes lechugas, pan integral, pollo con fideos hervidos (todo totalmente desabrido y sin gusto).
No solo es mortificante, sino que con ello el hambre se vuelve INSOPORTABLE.
Y tratas de hacer más ejercicio. “Necesito quemar más calorías”. Ahora haces dos horas de ejercicio por día. Te sientes cansado, débil, PERO TE ESFUERZAS.
Hasta que ya no des más.
Nadie puede vivir así por el resto de sus vidas. Y empiezas a pensar que “es mejor ser un gordo feliz a ser un flaco desdichado…” . No me lo han contado; yo lo he pensado.
¿Qué alternativas te da la medicina moderna?
“No te preocupes”, te dicen.
“Ahora te hacemos una cirugía bariátrica y con eso bajas de peso rápidamente y sin esfuerzo”.
Lo que no te dicen es que la cirugía bariátrica no está exenta de riesgos. Se puede complicar la operación. Y, sobre todo, vas a quedar con un trastorno de malnutrición PARA TODA TU VIDA, porque la digestión de la comida ya no es la normal.
Esta cirugía se va a cortar el medio estómago o te hacen una derivación (“by-pass”) para que la comida no pase por el estómago y el duodeno, y así la comida no se absorba adecuadamente.
Eso es malo para tu salud; vas a tener que tomar suplementos nutricionales DE POR VIDA para mantener una nutrición adecuada, ya que han alterado el sistema digestivo de tu cuerpo en forma permanente.
Lo que ES PEOR: si sigues comiendo mal, el cuerpo se defiende y puede hacer crecer tu estómago de nuevo o modificar su estructura intestinal para tratar de volver a nutrirse adecuadamente.
La mitad de los que se someten a cirugía bariátrica vuelven a engordar… Con el agravante de que ya no tienen un adecuado procesamiento de la comida. Tendrás problemas nutricionales de por vida.
"Pero ¡hay otra alternativa moderna! ¡Claro que si! Son los nuevos medicamentos agonistas GLP-1, inyecciones que te hacen bajar de peso. ¡Son geniales! ¡Todas los artistas la usan!”.
Los agonistas GLP-1 (semaglutida, liraglutida, dulaglutida, tirzepatida y cada vez salen más) te ayudan a bajar de peso porque reducen el hambre.
Pero lo que no te dicen, es que también alteran la absorción de nutrientes y lleva a disminución de masa muscular y densidad ósea. A estos trastornos se les conoce como SARCOPENIA y OSTEOPOROSIS. Y para algunos, estas complicaciones pueden volverse permanentes.
Y lo más grave es que, si dejas de inyectarte estos medicamentos, ¡VOLVERÁS A ENGORDAR! O sea, ¿piensas meterte estos fármacos toda tu vida, con el riesgo de sarcopenia y osteoporosis?
¿NO SE DAN CUENTA DE QUE TODO ESTO ES UN ERROR? Es que esto no es un error; la industria médica de la cirugía bariátrica da muchas ganancias.
Y la industria farmacéutica de los medicamentos agonistas GLP-1 ya es una industria multibillonaria (no es un error de tipeo, es con “b” de billones, no millones de dólares por año).
EL ERROR ESTÁ EN SEGUIR UTILIZANDO EL MODELO DE BALANCE ENERGÉTICO como base para el tratamiento de la obesidad.
Lo que se debe entender es que la obesidad no es “simplemente un balance energético positivo” y que hay que tratarla “reduciendo el consumo de calorías” y “quemando más calorías”.
YA SE SABE QUE ESTO NO FUNCIONA. Por eso ahora están la cirugía bariátrica y los medicamentos agonistas GLP-1 “como alternativas”.
Lo que se debe entender es que HAY QUE SUPERAR EL CONCEPTO de “Calories in – Calories out”.
El metabolismo que da lugar a obesidad es mucho más complejo que eso.
CAPÍTULO 3:
No hay obesidad sin insulina
¿Lo sabías?
No te preocupes, la mayoría tampoco.
Hay muchas hormonas que inducen la obesidad. La mayoría sabe que la falta de hormonas tiroideas, por ejemplo, puede hacerte subir de peso. El cortisol es otra de ellas…
Pero la hormona más importante ES LA INSULINA.
NO HAY OBESIDAD SIN INSULINA. Leyeron bien: la insulina es una hormona indispensable para almacenar la grasa en nuestro cuerpo. Todos saben que intervienen en el metabolismo de la glucosa, pero pocos entienden que es fundamental para almacenar las grasas.
Los diabéticos tipo I, son aquellos que cuya células beta del páncreas están dañadas, y por lo tanto no segregan insulina. Si no hay insulina, no pueden almacenar grasa en su cuerpo. Son totalmente diferentes a los diabéticos tipo II, en donde segregan insulina en exceso y por eso suelen ser pacientes obesos.
Un paciente diabético tipo I se ve así:

Bueno, se veían así porque en la actualidad contamos con insulina sintética y ya no vemos estos casos. Un paciente con diabetes tipo I tratado adecuadamente con inyecciones periódicas de insulina tiene una composición corporal relativamente normal.
En cambio, una persona con diabetes tipo II suele tener la insulina elevada y presenta un cuerpo con sobrepeso u obesidad. Es completamente diferente y se ven así:

A los obesos NOS SOBRA INSULINA.
La segregación excesiva de insulina se debe al consumo de azúcares y harinas procesadas.
El exceso de insulina es el factor fundamental que hace que almacenemos grasa en nuestro cuerpo.
Y aquí viene el factor que pocos conocen: EL COMER GRASA NO INDUCE LA LIBERACIÓN DE INSULINA.
Les repito si no leyeron bien: Comer grasa no induce liberación de insulina, ergo, no es el factor principal de la obesidad.(WHAT!!!).
Es que si sigues pensando en el Modelo de Balance Energético, te parecerá raro o equivocado.
No te preocupes, si para la gran mayoría de médicos y nutricionistas se les hace confuso, es esperable que para uno que sea de otra profesión se le haga menos comprensible aún.
ESE ES EL FACTOR PRINCIPAL DE POR QUÉ CADA VEZ HAY MÁS GORDOS EN TODO EL MUNDO.
ESE ES EL FACTOR FUNDAMENTAL DE POR QUÉ TODOS CREEN QUE LA ÚNICA SOLUCIÓN ES CORTARSE MEDIO ESTÓMAGO (cirugía bariátrica), o INYECTARSE MEDICAMENTOS DE POR VIDA (agonistas GLP-1).
¿Estamos todos locos? NO (¿O quizás sí?). La razón por la que la insulina no está en el centro del modelo dominante NO es fisiológica, sino histórica e institucional.
El Modelo de Balance Energético (“Calories in – Calories out”) domina en el mundo de la medicina y la nutrición porque:
Es simple de enseñar,
No cuestiona las guías alimentarias basadas en carbohidratos y bajas en grasas.
No requiere actualizar currículos completos,
Evita conflictos con la industria alimentaria (que quiere mantener o aumentar el consumo de alimentos ultraprocesados).
Evita conflictos con la comunidad médica y farmacéutica (que prefiere las cirugías o los nuevos medicamentos como formas de bajar de peso).
Permite culpar al individuo y no al entorno moderno (“come menos”, “haz más ejercicio”).
Es metodológicamente cómodo para ensayos clínicos (investigaciones sobre la obesidad).
Pero no explica la fisiopatología real que está detrás de la obesidad.
CAPÍTULO 4:
La teoría ampliada del Modelo del Balance Energético como explicación de la obesidad
Como las dietas “bajas en calorías” y el hacer ejercicio aeróbico para “quemar calorías” no funcionan, se han intentado dar otras explicaciones metabólicas.
Una de las más reconocidas es que existe una alteración del CENTRO DEL HAMBRE que se encuentra en el hipotálamo.
Esto ya es un avance. Se está reconociendo que hay un mecanismo neurológico detrás del problema del sobrepeso y no la explicación simplista de las "calorías que entran vs las calorías que salen".
¿Qué es el hipotálamo?
El hipotálamo es una parte muy pequeña pero fundamental ubicada en lo más profundo de nuestro cerebro, cuya función es recibir información de todo lo que pasa dentro y fuera de nuestro cuerpo y ajustar lo necesario para que sigas funcionando bien.

El hipotálamo es como un centro de mando que mantiene todo en orden sin que tú tengas que hacer nada.
Detecta si tienes hambre o estás lleno.
Avisa cuando necesitas agua (sensación de sed).
Regula tu temperatura (como un termostato).
Controla el sueño y la vigilia.
Coordina hormonas importantes que afectan el crecimiento, el estrés, el metabolismo y la reproducción.
Activa respuestas automáticas del cuerpo (como acelerar el corazón o relajarlo).
Cuando el hipotálamo se altera, puede generar diversos trastornos, uno de los cuales es la obesidad.
La alteración del hipotálamo o disrupción hipotalámica
La disrupción hipotalámica en la obesidad se refiere a un fenómeno que ocurre en este centro cerebral que regula el hambre, la saciedad y el gasto energético, alterándose y dejando de funcionar correctamente.
Esto se produce por señales metabólicas e inflamatorias que producen neuroinflamación (inflamación de las neuronas que conforman esta estructura cerebral), y pérdida de sensibilidad a hormonas clave como la leptina y la insulina (resistencia hormonal).

¿Qué produce estas señales nocivas? La culpa es del exceso de grasa corporal.
El almacenamiento excesivo de grasas en nuestro cuerpo, supuestamente por el exceso de consumo de calorías y por la falta de ejercicio para “quemar” las calorías en exceso, produce la inflamación.
Cuando el tejido adiposo crece demasiado, se inflama. No es solo “grasa almacenada”: es un órgano inflamado que cambia cómo funciona todo el cuerpo.

La inflamación del tejido adiposo “contamina” al hipotálamo con señales inflamatorias. Esto activa la microglía, altera las neuronas que controlan el hambre y la saciedad, y desregula el sistema que mantiene el peso corporal: LA DISRUPCIÓN HIPOTALÁMICA.
El hambre aumenta y hace que consumamos más comida. Nuestro cerebro se trastorna y se hace especialmente atraído por la comida hiperpalatable, aquel alimento diseñado por la industria para ser extraordinariamente sabroso y difícil de dejar de comer.
No es simplemente “rico”: combina grasas, azúcares, sal y carbohidratos refinados en proporciones que activan con mucha fuerza los circuitos de recompensa del cerebro.
De este modo, se hace un círculo vicioso que nos mantiene obesos.
ESTE MODELO NEUROLÓGICO TRATA DE EXPLICAR POR QUÉ no bajas de peso con algo tan simple como “come menos y gasta más calorías”.
El hambre que se produce por la disrupción del hipotálamo es una de las claves.
El HAMBRE ATROZ que se produce cuando “comes menos y haces más ejercicio” no es por ser glotón, es que hay una alteración neurológica de fondo.
Aunque la obesidad no se clasifica formalmente como una adicción, el comportamiento alimentario en el entorno moderno presenta conductas adictivas —craving, abstinencia, tolerancia y pérdida de control— que explican por qué tantas personas viven su relación con ciertos alimentos como una verdadera dependencia.
¿Por qué la teoría AMPLIADA del Modelo del Balance Energético sigue siendo inadecuada?
Este modelo es también lógico y es cierto, pero INSUFICIENTE PARA EXPLICAR por qué es tan difícil de bajar de peso.
El mayor problema es que NO TOMA EN CUENTA A LA INSULINA por ningún lado (¡La ignora completamente!).
Este “MODELO AMPLIADO” sigue con los mismos conceptos de fondo: el problema inicial es el “balance energético positivo”, el cual lleva a la disrupción del hipotálamo y la obesidad.
En este modelo NOSOTROS SEGUIMOS SIENDO LOS CULPABLES: Somos glotones y flojos, almacenamos grasa en exceso, malogramos nuestro hipotálamo y por eso nos volvemos obesos.

Pero… ¡NO ES NUESTRA CULPA! Nos siguen dando las recomendaciones equivocadas.
Los factores preponderantes que producen obesidad son LOS PICOS DE GLUCOSA E INSULINA
Los picos repetidos de glucosa, que inducen la producción de insulina, son los factores dominantes porque:
Ø Inducen hipoglucemia reactiva, que aumenta el hambre.
Ø Inducen sobreingesta, que es el evento causal primario.
Ø Inducen lipogénesis de novo, produciendo palmitato endógeno;
Ø Aumentan ácidos grasos circulantes;
Ø Aumentan endotoxemia postprandial;
Ø Aumentan estrés oxidativo;
Ø Crean el estado metabólico necesario para que el hipotálamo se inflame.
No te preocupes si no entiendes la mayoría de estos conceptos; son muy técnicos y la mayoría de los médicos o nutricionistas no los entienden, así que quédate tranquilo que vamos a explicar el modelo que sí puede ayudarte a bajar de peso en forma efectiva, de una manera más clara.
ADVIERTO QUE NO ES TAMPOCO FÁCIL DE ENTENDER, porque para los mismos médicos y nutricionistas se nos hace difícil de digerir, a pesar de conocer fisiología, procesos metabólicos y hormonales, no lo comprenden adecuadamente.
Pero como tú estás interesado en bajar de peso, esta motivación ayudará enormemente a que puedas comprender mejor lo que te pasa, ¡Y ASÍ BAJARÁS DE PESO EN FORMA SEGURA Y PERMANENTE!
CAPÍTULO 5:
El modelo neuro-metabólico: El verdadero origen de la obesidad
Este modelo explica que nuestro cuerpo tiene un sistema metabólico que decide cuánta energía almacenar, cuánta gastar y qué nivel de peso mantener.
¿CUÁL ES LA GRAN DIFERENCIA CON RESPECTO DEL MODELO DEL BALANCE ENERGÉTICO? Que no se centra solamente en el exceso de calorías que se ingieren versus las calorías que se gastan.
Identifica dos factores más del entorno moderno que afectan decisivamente en el problema que conduce a la obesidad. Estos generan un desajuste (“mismatch”) con nuestra genética.
Y, lo más importante, INCLUYE LA SEGREGACIÓN EXCESIVA DE INSULINA como un componente fundamental que contribuye a la obesidad.
En los últimos 50 años se ha alterado enormemente el consumo de alimentos. Ahora consumimos un EXCESO DE HARINAS Y AZÚCARES.

Uno de los motivos fundamentales es que se volvieron muy baratos de producir con la industrialización de la agricultura.
El otro motivo es que son mucho más fáciles de procesar y almacenar. Estos productos pueden estar meses sin malograrse (¡Son mucho más rentables que la comida fresca!).
Pero el MAYOR MOTIVO por el cual ahora consumimos un exceso de harinas y azúcares, es por toda la información errónea que ha DEMONIZADO el consumo de grasas: “las grasas tienen muchas calorías”, “las grasas son dañinas para tu salud”.
LA VENTAJA DE ESTE NUEVO MODELO es que NO VA EN CONTRA, sino que va más allá del modelo simplista de Balance Energético (“Calories in – calories out”).
Ya sabemos que el entorno moderno nos condiciona para que comamos un exceso de calorías y nos induce a tener menos actividad (sedentarismo).
Pero lo que ahora también sabes es que SIN INSULINA NO SE PRODUCE ALMACENAMIENTO DE GRASAS en nuestro cuerpo (¡ESTA ES LA CLAVE!).
Y también sabes que la secreción de la insulina ¡NO SE PRODUCE POR COMER GRASAS!
La secreción de insulina se produce por comer azúcares y harinas en exceso (no solo es pan… Son los fideos, arroz, papas, choclo, galletas, cereales, tortas, y comidas “bajas en grasas” pero que contienen mucha harina y azúcar). Las proteínas también inducen la secreción (con menos intensidad) que las harinas y los azúcares.
Las harinas y los azúcares son carbohidratos. Lo que confunde a muchos es que también los vegetales y frutas tienen muchos carbohidratos, pero en forma de fibra. Como la fibra no se absorbe, estos alimentos no inducen la segregación de insulina.
¡OJO! El problema es cuando haces jugos o extractos, eliminando la fibra de estos alimentos si es que los cuelas o te los venden en forma industrial, en donde les suelen agregar azúcar para mejorar su sabor y que se venda más.

Entonces, no es solo “comer más calorías”, sino comer alimentos que contienen un exceso de azúcares y harinas, lo que produce que el cuerpo los absorba en forma rápida, generando un “pico de glucosa” en la sangre.
Este exceso de glucosa en la sangre es potencialmente dañino para nuestro cuerpo, por lo que inmediatamente nuestro páncreas segrega abundante insulina (PICO DE INSULINA), en respuesta al pico de glucosa por comer harinas y azúcares en exceso durante una comida (“OSCILACIONES BRUSCAS”).

Este pico de insulina es el que empieza a almacenar la comida que ingieres en forma de grasa.
Recuerda que “SIN INSULINA NO SE ALMACENA LA GRASA” (disculpen si soy tan repetitivo en esto, pero es que la gran mayoría "no lo cree").
El exceso de harinas y azúcares en la comida induce el pico de glucosa en la sangre.
EL PICO DE GLUCOSA EN LA SANGRE INDUCE LA SEGREGACIÓN EXCESIVA DE INSULINA por parte del páncreas (pico de insulina).
ESTO PRODUCE OSCILACIONES BRUSCAS DE GLUCOSA e INSULINA si comes o bebes harinas y azúcares varias veces al día.
Recuerden que las harinas y azúcares están compuestos principalmente de glucosa, y por lo tanto se absorbe una gran cantidad de ella a través del intestino hacia nuestro torrente sanguíneo.
El pico de glucosa produce el pico de insulina, la hormona que es segregada por las células beta del páncreas y que da las órdenes a nuestro cuerpo para que almacene este exceso de glucosa que está viajando por la sangre.
LA INSULINA ES NECESARIA: si no se produjera este efecto, la glucosa elevada se mantendría en la sangre, dañando los vasos sanguíneos, los nervios y los diferentes órganos del cuerpo.
Si los picos de insulina ocurren solo de vez en cuando (una o dos veces a la semana) el cuerpo lo tolera sin inconvenientes.
El problema es cuando sometemos a nuestro cuerpo a este proceso todos los días, tres o cuatro veces al día.
En el desayuno: pan integral con mermelada orgánica, jugo de naranja, avena con azúcar rubia, yogurt bajo en grasas (con azúcar). Se eleva la glucosa en sangre y se tiene que producir un pico de insulina para reducirla.
En el almuerzo: pollo a la plancha con arroz y papas sancochadas, arroz y de postre un flan, además de un refresco azucarado. Otra elevación de glucosa que requiere el pico de insulina.
En la tarde: Tienes sed y te tomas un jugo que contiene azúcar en gran cantidad. Y a veces unas galletas para acompañar. Otro pico de insulina.
En la cena: pan con rebanadas de embutido de pavo (cuya composición es 50 % de harina de soya), una ensalada de frutas con mango, sandía y plátano (ricos en azúcar). Un pico más de insulina antes de irte a dormir.
Observen que este ejemplo es de una persona que está tratando de comer en forma “saludable”, según las recomendaciones actuales.

Pero la gran mayoría no come muy saludablemente. Lo más frecuente es que comas dos o tres panes en el desayuno, tallarines con arroz con pollo en el almuerzo, un helado a media tarde y arroz frito o “chaufa” en la cena, acompañado de gaseosas azucaradas o jugos con las comidas.
El hacer esto todos los días, produce que nuestro hígado transforme el exceso de glucosa en grasas, proceso que conocemos como lipogénesis de novo.
Pocos saben que el exceso de harinas y azúcares se convierte en grasas.
Esto da lugar al hígado graso y al acúmulo de grasas en nuestro cuerpo, y a la alteración de la regulación metabólica del peso.
Y lo que menos se difunde es que el hígado graso se agrava por comer exceso de fructosa, el azúcar que es abundante en las frutas.
Muchas personas toman jugos o extractos de frutas, a los que endulzan con azúcares o miel, en la creencia de que son saludables. Pero esto no solo genera picos de insulina, sino que es un factor que agrava el hígado graso.
Comer una o dos frutas al día con toda su fibra es aceptable, pero consumirlos en exceso no es tan saludable como piensas.
Todo el mundo le echa la culpa al consumo de grasas, pero los principales responsables de la gordura son las harinas y azúcares en exceso.
DICHO SEA DE PASO: Así como existe el proceso metabólico de lipogénesis de novo, también ocurre la producción de “glucosa de novo”, cuyo término científico es gluconeogénesis.
Muchas personas creen que “es indispensable consumir harinas y azúcares” porque si no lo hacemos “nos quedamos sin glucosa, la fuente de energía de nuestras células”.
NADA MÁS EQUIVOCADO. Nuestro cuerpo no es tonto. Así no comas NADA de carbohidratos, tu hígado elaborará suficiente glucosa a partir de las grasas y proteínas que consumas, o gluconeogénesis.
ES MÁS, lo va a hacer de manera sostenida y fisiológica, sin esos picos de glucosa que dañan progresivamente las paredes de nuestros vasos sanguíneos y nuestras células.
Así es que no te preocupes si no comes carbohidratos, siempre habrá una producción constante y sostenida de glucosa para tu cerebro, tus músculos, y demás tejidos de nuestro cuerpo: ¡Nunca te va a faltar glucosa!
El ambiente moderno también crea mayores situaciones de estrés, sobre todo en las ciudades.

La mayor carga laboral, el incremento de costo de vida, la presión por tener un mejor “estatus” con respecto a tus vecinos o amistades, el hacinamiento, la luz nocturna excesiva, los estímulos visuales y auditivos de los televisores (ahora con pantallas inmensas) y de los teléfonos celulares (“smartphones”), y la falta de sueño reparador, produce la liberación de las hormonas del estrés, tales como el cortisol y la adrenalina.
El cortisol y la adrenalina generan también picos de glucosa por la gluconeogénesis, es decir, nuestro hígado fabrica más glucosa como respuesta a estas situaciones estresantes, ¡Sin que nosotros hayamos ingerido más comida!).
El cuerpo no está mal, lo que sucede es que si nuestro cerebro se siente amenazado (situaciones de estrés), fabrica más combustible ante la posibilidad de tener que realizar “reacciones de luchar o huir”.
Esto da como resultado más picos de insulina (por eso hay menos obesidad en las zonas rurales, no solo es porque "se mueven más").
Como verán, el problema es el entorno moderno que nos rodea, no nuestro metabolismo. Nuestro cuerpo reacciona ante los estímulos externos de la vida moderna, tratando de adaptarse a ella.
Entonces, el estrés y falta de sueño reparador es el otro factor que produce las OSCILACIONES BRUSCAS DE GLUCOSA E INSULINA.
De este modo, también contribuye en el aumento del hambre y la disrupción hipotalámica.

Cuando ese sistema se altera por señales como el exceso de azúcares y harinas refinadas, el estrés, la falta de sueño o la inflamación, el cuerpo empieza a defender un peso más alto.
La obesidad no es un problema de falta de voluntad, sino un problema de regulación metabólica alterada a nivel neural (el centro del apetito en el cerebro).
¿Te estas dando cuenta?
La obesidad es un problema complejo, no es simplemente que “estas comiendo más y gastando menos calorías”.
Un adicto a las drogas NO ES RESPONSABLE si no le dicen que la droga que está consumiendo es dañina. Eso pasó con el fumar tabaco: hace 50 años todavía te decían que no era dañino.
Ahora que sabemos que es dañina, el consumo de cigarrillos ha declinado para bien de todos.
DICHO SEA DE PASO: ¿Sabías que las grandes tabacaleras (conocidas como Big Tobacco) compraron gigantescas compañías de alimentos durante las décadas de 1980 y 1990 para diversificar sus ingresos ante el declive del consumo de cigarrillos?
Esa historia te la contaré en otro momento. Solo ponte a pensar que la misma estructura industrial que te decía que “fumar no hace daño”, es la misma que te dice ahora que “no se ha demostrado que consumir harinas y azúcares hacen daño”.
Como uno de los factores que inflama el hipotálamo son los triglicéridos elevados, algunos siguen creyendo que el factor principal que daña el hipotálamo es el consumo de grasas.
ESTO ES UN GRAN ERROR, y Uds. ya lo saben. Es el consumo excesivo de harinas y azúcares los que producen los triglicéridos elevados (lipogénesis de novo).
Otro error frecuente es decir que el consumo de grasas saturadas en la dieta es el “principal factor de la inflamación del hipotálamo”.
NADA MÁS ALEJADO DE LA REALIDAD METABÓLICA.
Como se ha observado que el ácido palmítico, un ácido graso frecuente en las comidas ricas en grasas, es uno de los promotores de la inflamación del hipotálamo, entonces “como consecuencia lógica”, la mayoría de los investigadores te dice que el problema de fondo es “el consumo de grasas saturadas en la dieta”.
ESTO ES UN ERROR.
El ácido palmítico endógeno (producido por el hígado mediante la lipogénesis de novo a partir de carbohidratos) suele superar en cantidad al que proviene directamente de la dieta en condiciones de exceso de harinas y azúcares.
El énfasis tradicional en el "consumo de grasas saturadas" se debe a un enfoque histórico y tradicional de la medicina y nutrición, que siempre culpa a las grasas de problema de la obesidad (y de las enfermedades cardiovasculares).
Pero si analizamos la fisiología molecular, cuando consumimos un exceso de azúcares (especialmente fructosa y glucosa), el hígado se ve saturado y activa la lipogénesis de novo. El producto final principal de esta vía es el ácido palmítico.
Este palmítico endógeno no solo viaja por el torrente sanguíneo, sino que satura los tejidos y puede cruzar la barrera hematoencefálica.
En dietas modernas altas en ultraprocesados, la inflamación hipotalámica es, en gran medida, un subproducto del exceso de carbohidratos transformados en grasa, MUCHO MÁS que de la grasa que se come.
La lipogénesis de novo (POR COMER HARINAS Y AZÚCARES EN EXCESO) es el "verdadero villano" silencioso. Si nos basamos en la bioquímica, la lipogénesis de novo es más peligrosa a largo plazo porque:
Mantiene niveles elevados de palmítico de forma constante, no solo tras la comida.
Genera estrés en las neuronas hipotalámicas (el centro del hambre).
Crea un estado de resistencia a la insulina central que impide que el hipotálamo "sepa" que ya hay suficiente energía, perpetuando el hambre.
Culpar solo al consumo de grasas es una visión incompleta. La lipogénesis endógena es el proceso que realmente inunda al hipotálamo de ácidos grasos saturados en la mayoría de las personas con dietas altas en azúcares.
La neuroinflamación consecuente es la que produce la alteración del centro regulador del apetito en el hipotálamo. Se desconecta la señal de la leptina, que es la hormona de la saciedad, y el hambre es constante.
CAPÍTULO 6:
La resistencia a la insulina como consecuencia del almacenamiento excesivo de grasa y las oscilaciones bruscas de glucosa e insulina
Ya habíamos revisado que el almacenamiento excesivo de grasas es uno de los factores que producen la disrupción del hipotálamo, produciendo un aumento del hambre que es similar al de un adicto que necesita su droga.
Pero para complicar el asunto, también las oscilaciones bruscas de glucosa e insulina producen disrupción del hipotálamo.
Y para empeorar las cosas, un FACTOR CLAVE que no se comenta mucho pero que es fundamental para mantener y agravar la obesidad es la resistencia a la insulina.

La resistencia a la insulina es un estado en el que las células del cuerpo no responden adecuadamente a la insulina, la hormona que permite que la glucosa entre a las células, evitando que se quede circulando en la sangre.
Como consecuencia, el páncreas debe producir más insulina para lograr el mismo efecto.
Todos saben que la insulina hace que disminuya los niveles de glucosa en la sangre, almacenándola en las diferentes células de nuestro cuerpo, en algunos tejidos en forma de glucógenos (como en el hígado y el músculo).
Pero lo que la mayoría no conoce, es que LA INSULINA TAMBIÉN ORDENA CONVERTIR EL EXCESO DE GLUCOSA EN GRASA PARA ALMACENARLA (la lipogénesis de novo).
No solo eso, TAMBIÉN ORDENA MANTENER LAS GRASAS dentro el tejido adiposo. Hace que las grasas se queden almacenadas y no se usen como fuentes de energía.
¿Por qué ocurre esto?
Porque si hay exceso de glucosa en la sangre, esta es una señal de que hay que almacenar energía, no de gastarla.
El cuerpo está funcionando DE MANERA LÓGICA. La insulina se libera para guardar este exceso de nutrientes.
El problema es que este entorno moderno, nos inunda de comidas ricas en harinas y azúcares.
Como nos siguen diciendo que las grasas “son malas para nuestra salud”, comemos exceso de carbohidratos, los cuales producen los picos de glucosa que generan a su vez los picos de insulina produciéndose las oscilaciones bruscas de estas.
Los picos frecuentes de insulina también son dañinos para el cuerpo a largo plazo, con los años nuestras células tratan de protegerse ante este exceso de insulina, produciéndose una “RESISTENCIA A LA INSULINA”.
La mayoría te dice que la resistencia a la insulina es un “trastorno” de nuestro cuerpo, pero es todo lo contrario, SE ESTÁ DEFENDIENDO del exceso de insulina producto de la alimentación moderna.
AL SEGUIR COMIENDO MAL, el exceso de glucosa en la sangre resultante tiene que ser manejada, porque es muy dañino que circule en cantidades elevadas por todo nuestro cuerpo.
Entonces, nuestro pobre páncreas tiene que segregar MAS INSULINA para evitar que la glucosa siga subiendo POR ESTAR COMIENDO EXCESO DE AZÚCARES Y HARINAS procesadas. Esto da lugar a la hiperinsulinemia.

El problema NO ES NUESTRO CUERPO, el páncreas no se ha trastornado, está haciendo lo correcto: SEGREGA MÁS INSULINA porque SEGUIMOS COMIENDO MAL, y trata de contrarrestar la resistencia a la insulina que se ha instalado en el resto de nuestro cuerpo (hígado, músculos, cerebro, etc), tratando DE PROTEGERSE ante tanta insulina.
¿Lo ven? El problema no es “que nuestro cuerpo se ha trastornado” o que “nuestro metabolismo se volvió loco”. El problema es que nos alimentamos mal.
Y no es nuestra culpa. NOS SIGUEN DICIENDO QUE EL PROBLEMA ES EL COMER GRASA, cuando EL VERDADERO PROBLEMA ES EL EXCESO DE HARINAS Y AZUCARES que comemos día tras días, tres o cuatro veces al día, ¡Por recomendación de los mismos médicos y nutricionistas!
LA INFLAMACIÓN DEL TEJIDO ADIPOSO: El almacenamiento constante de grasas proveniente de una alimentación abundante de harinas y azúcares hace que el tejido adiposo se inflame.
Nuestros adipocitos (células grasas) tienen un límite de almacenamiento. Sin embargo, al seguir comiendo harinas y azúcares, haces que se siga segregando insulina EN UN INTENTO DESESPERADO DE NUESTRO POBRE PÁNCREAS por tratar de bajar la glucosa en exceso que se absorbe durante las comidas.
La glucosa en exceso se transforma en grasas para ser almacenada en los adipocitos. Pero llega un momento en que estos “ya no pueden más”.
Es como si tuvieras un globo y lo inflas de aire. Llega un momento en que el globo ya no puede recibir más aire.
Los adipocitos están al tope, y la insulina sigue tratando de “empujar” mas grasa producida por el exceso de glucosa. Los adipocitos se inflaman, y envían señales de alarma al resto de nuestro cuerpo para tratar de corregir la situación.
El acúmulo excesivo de grasa produce resistencia a la insulina porque, cuando el tejido adiposo se expande más allá de su capacidad normal, empieza a comportarse como un órgano inflamado que libera sustancias que interfieren directamente con la señalización de la insulina.
Entonces, una de las consecuencias de la inflamación del tejido adiposo es MAS RESISTENCIA A LA INSULINA. Los médicos interpretan que “el cuerpo se trastorna por el acúmulo de grasa”, pero no es así. El cuerpo actúa correctamente, los equivocados somos los médicos.
La resistencia a la insulina es un paso lógico de defensa de nuestro cuerpo: ¡LOS ADIPOCITOS YA NO PUEDEN RECIBIR MÁS GRASA PROVENIENTE DE COMER HARINAS Y AZÚCARES (de la “lipogénesis de novo”)!
La alteración del centro del apetito (inflamación del hipotálamo)
Entonces, ya sabemos por qué se produce la disrupción hipotalámica: es la consecuencia de las OSCILACIONES BRUSCAS DE GLUCOSA E INSULINA, la RESISTENCIA A LA INSULINA, y el ALMACENAMIENTO EXCESIVO DE GRASAS que produce inflamación del tejido adiposo.
Se altera el “termostato” que regula nuestro apetito, en un área del cerebro muy importante que se llama hipotálamo.

Este tipo de hambre ES ATROZ. Solo los que somos o hemos sido gordos lo conocemos.
Está ansiedad por comer está al nivel de un adicto por su droga.

Esto no lo van a entender los que nunca han sido obesos. “Deja de comer tanto” te dicen. No saben de lo que están hablando. Es como decirle a un alcohólico “deja de beber”, o a un cocainómano “deja de consumir droga”.
No exagero: ya se sabe que las harinas y azúcares refinados liberan dopamina al igual que las drogas, produciendo conductas adictivas.
Se cierra el círculo vicioso: comemos en forma descontrolada, permanentemente, la hiperinsulinemia evita que la grasa salga de nuestras células adiposas y la obesidad se instala en forma permanente.
CAPÍTULO 7:
La solución para bajar de peso (y no volver a engordar): tratar la disrupción hipotalámica
La alteración neural que produce la inflamación del hipotálamo y que produce el HAMBRE PATOLÓGICO, se debe a tres factores principales:
ALMACENAMIENTO EXCESIVO DE GRASAS.
LAS OSCILACIONES BRUSCAS DE GLUCOSA.
LA RESISTENCIA A LA INSULINA.
La medicina actual está enfocada en las consecuencias:
Si el centro del hambre está afectado, EL TRATAMIENTO SON LOS AGONISTAS GLP-1, que inhiben el hambre. PERO NO corrige la disrupción del hipotálamo.
EL PROBLEMA: si dejas las inyecciones para bajar de peso, volverás a engordar, con el agravante de sus efectos secundarios como sarcopenia (disminución de masa muscular) y osteoporosis (aumento del riesgo de fracturas).
Si es el consumo excesivo de calorías es lo que te está llevando al almacenamiento excesivo de grasas, HAZ DIETA BAJA EN CALORÍAS (“comidas sin grasa”). Como ya sabes que esta esta estrategia no te va a funcionar por el hambre atroz que produce, entonces te recomiendan una CIRUGÍA BARIÁTRICA. Corrige el exceso de consumo de calorías, pero TAMPOCO corrige la disrupción del hipotálamo.
EL PROBLEMA: al mantener la disfunción hipotalámica, sigues con hambre, y poco a poco el sistema digestivo se adapta a comer poca cantidad pero muchas veces al día. Por eso la mitad de los que se somete a estas operaciones vuelven a subir de peso. CON EL AGRAVANTE de que vas a tener una malnutrición inducida quirúrgicamente POR EL RESTO DE TU VIDA.
Si lo que tienes es resistencia a la insulina, TOMA METFORMINA.
EL PROBLEMA: es que es solo un paliativo (no corrige la resistencia a la insulina, solo la atenúa). Como sigue habiendo hiperinsulinemia, con el tiempo este medicamento ya no hace efecto y vuelves a subir de peso.
EL PROBLEMA REAL ES QUE NINGUNA ACTÚA SOBRE LAS CAUSAS.
Se deben tratar las causas de la disrupción hipotalámica.
Ya sabemos que la estrategia de “comer menos calorías” y “gastar mas calorías” solo funciona en el 1 a 2% de las personas con obesidad. Si a ti te ha funcionado, ¡Genial!
Esta estrategia se enfoca en la parte izquierda (fondo amarillo) de nuestro esquema de obesidad:

Como pueden ver, actúa en el factor ALMACENAMIENTO EXCESIVO DE GRASAS y parcialmente en la RESISTENCIA A LA INSULINA, con el fin de tratar la disrupción hipotalámica.
No está mal intentarla, pero para un tratamiento efectivo de la obesidad, es mejor enfocarse en la parte derecha del esquema:

Observen que la parte derecha (fondo violeta) ) influye mucho en la parte izquierda del metabolismo que conduce a la obesidad.
La ventaja de enfocarse en eliminar las harinas y los azúcares de la alimentación, es que no solo evita las OSCILACIONES BRUSCAS DE GLUCUSA E INSULINA, sino que contribuye en forma decisiva en reducir el ALMACENAMIENTO EXCESIVO DE GRASAS y en la RESISTENCIA A LA INSULINA.
No solo eso, las comidas ricas en harinas y azúcares refinados son factores muy importantes en la hiperresponsividad dopaminérgica y las conductas adictivas. El evitarlas ayuda muchísimo en la recuperación del hipotálamo.
En un estudio realizado en roedores, a estos animales se les dio a escoger entre beber agua con azúcar o agua con cocaína. ¿Qué creen? Las ratas se volvieron adictas a la bebida azucarada. Ya escribiremos sobre este experimento realizado hace más de 50 años y que nadie difunde.
También en recomendable añadir ejercicio físico para aumentar la masa muscular y así ayudar a revertir la resistencia a la insulina.
¡NO es necesario el ejercicio aeróbico para “quemar calorías”! Por eso cargar pesas (ejercicio anaeróbico) es igual o más efectivo que correr o bailar para bajar de peso.
Con todo ello SE CORRIGE LA DISRUPCIÓN HIPOTALÁMICA: esta es la solución contra la obesidad. El centro del apetito (“el termostato del control de peso”) se arregla, y de este modo la mejoría es permanente.
¿CUÁNTO TIEMPO SE TARDA EN CORREGIR LA DISRUPCIÓN HIPOTALÁMICA? Esto depende de cuanto tiempo hayas estado obeso y que grado de conducta adictiva tengas con respecto a la comida, especialmente a las harinas y azúcares.
Yo estuve obeso alrededor de 40 años. Me tomó 18 meses (UN AÑO Y MEDIO) en corregir la inflamación de mi hipotálamo y mi conducta adictiva a la comida (era adicto al arroz y al pan).
El primer mes es el más difícil. AL IGUAL QUE un alcohólico o un adicto a las drogas, las primeras semanas te puedes sentir mal: Desganado, sin energía, con hambre todo el día.
El segundo mes te estabilizas pero aun no te sientes muy bien.
Pero para el tercer mes te estabilizas y ya empiezas a notar algunas mejoras.
El problema en esta etapa es que al reducir el consumo de harinas y azúcares, la tentación es muy grande.
La propaganda, las tiendas y restaurantes, los supermercados, las pastelerías, la bodega de la esquina, TODOS TIENEN esas tentadoras comidas hiperpalatables RICAS en harinas y azúcares. Muchos recaen alrededor del tercer mes.
Pero lo que he visto que afecta más, es culpa de NOSOTROS LOS MÉDICOS. Como dejas de comer harinas y azúcares, lo recomendable es AUMENTAR EL CONSUMO DE GRASAS en tu dieta.
Y ahí viene el mayor problema. Los primeros meses no te sientes muy bien, y acudes a tu médico de confianza, o a tu cardiólogo. Te preguntarán: “¿Qué estas comiendo?”. Y al responderles que “ya no comes harinas ni azúcares y has aumentado las grasas en tu dieta”, SE HORRORIZAN.
“¡¿QUÉ?!, QUE TONTERÍA ES ESA”….
“¿QUIÉN TE HA DICHO QUE COMER GRASAS ES BUENO?”…
“¡DEJA DE HACER ESO!”….
“¡TE VA A DAR UN INFARTO Y TE VAS A MORIR!”.
Si otro médico te dice eso, OBVIAMENTE VAS A DEJAR de hacer las recomendaciones que te damos aquí.
Y encima tienes que enfrentar la presión familiar y social: tu esposa, tus padres, tus hijos, tus amistades, tus vecinos...
“TOOODOOO el mundo sabe que comer grasas en malo para la salud”.
“¡DEJA DE HACER ESO YAAAA”.
Ese es el motivo principal por el que dejan estas recomendaciones (y no bajan de peso).
Y si encima, vas a volver a comer tus adorados panes (“claro, pan pita o integral porque tienen menos calorías”), tus jugos de fruta y riquísimos smoothies (“naturales y llenas de vitaminas”), tu arrocito con papas sancochadas y pollo a la plancha “sin grasas”, vuelves a estar “contento haciendo las cosas correctas”.
Como a un alcohólico a quien le dicen que puede volver a tomar alcohol o aun cocainómano a quien le dejan volver a probar su droga... Se vuelve a activar el sistema de recompensas del hipotálamo: exceso de harinas y azúcares.
Vuelves a subir de peso, y “no sabes por qué”.
PERO PARA los que logran superar esta PRIMERA etapa, ya están encaminados.
Alrededor de seis meses después, se empieza a corregir la disrupción hipotalámica, disminuye la inflamación neural, y la conducta adictiva se reduce significativamente.
Te das cuenta de que ya no tienes antojos de “harinas ni azúcares”, ya no piensas tanto en el pan, los tallarines, el arroz, las tortas, los helados, las galletas, los dulces…
Ya no tienes tanta hambre.
Y pasa algo fabuloso: te empieza a dar ganas de hacer ejercicio.
Al disminuir la cantidad de insulina en la sangre, SE EMPIEZA A MOVILIZAR LAS GRASAS retenidas en el tejido adiposo.
Esta abundante cantidad de energía hace que te den mas ganas de caminar, de bailar, de correr y simplemente de moverte. Te vuelves más activo. Estas “quemando grasas” por un mecanismo fisiológico, no por imposición.
Y el otro milagro: al hacer más ejercicio e ir bajando de peso, DISMINUYE TU ESTRÉS Y MEJORA TU SUEÑO, casi sin esfuerzo. Tu apnea de sueño disminuye al reducirse la grasa que se acumula en las vías respiratorias y en tu abdomen.
Tus preocupaciones laborales o estudiantiles siguen allí, tus problemas económicos o sociales pueden continuar, PERO ya no se sienten tan apremiantes.
Está demostrado que hacer más ejercicio y dormir mejor son la mejor forma de disminuir el estrés, MUY POR ENCIMA de los medicamentos.
Por lo tanto, menos estrés significa menos cortisol y adrenalina. Dejan de producirse esos picos de glucosa por estas hormonas que contribuyen a las oscilaciones bruscas de glucosa e insulina.
Y LO MAS IMPORTANTE: EL HAMBRE SE NORMALIZA. Al arreglarse el “termostato de control de peso” (el hipotálamo), dejas de comer en exceso, EN FORMA NATURAL Y ESPONTÁNEA, no forzada como cuando nos imponen dietas restrictivas “bajas en calorías”.
CAPÍTULO 8:
Aspectos clave para bajar de peso comprendiendo el Modelo Neuro-Metabólico de la obesidad
El principal factor del entorno moderno que genera obesidad es el exceso de harinas y azúcares en la alimentación cotidiana:


Esto conlleva a picos frecuentes de glucosa sanguínea que producen picos de insulina para manejarla, produciendo oscilaciones bruscas de ambas, varias veces al día:


Lo cual da lugar a la disrupción hipotalámica, es decir el deterior del centro del hambre y los comportamientos similares a un adicto a la comida:


Pero el exceso de harinas y azúcares se transforma en grasas por el hígado:


Que contribuye al exceso de almacenamiento de grasas, especialmente en el abdomen (“grasa visceral”, “hígado graso”), lo cual agrava el daño en el centro del hambre localizado en el hipotálamo, por la inflamación del tejido adiposo:


Los picos frecuentes de insulina debido al exceso de harinas y azúcares además produce el exceso de la hormona insulina en la sangre:


La insulina hace que se almacene la grasa en el tejido adiposo y no la deje salir, quedando atrapada así falte energía al cuerpo. Esto genera un mayor almacenamiento de grasas, y con el tiempo conduce a:


Ya que las células de cuerpo tratan de protegerse de esta cantidad anormal de insulina, producto del consumo excesivo de harinas y azúcares. La resistencia a la insulina también se produce en el hipotálamo produciendo:

U

SE ENGORDA PORQUE EL CENTRO DEL HAMBRE ESTÁ ALTERADO.
SI SE REVIERTE LA DISRUPCIÓN DEL HIPOTÁLAMO, especialmente la inflamación y las conductas adictivas, se logra adelgazar.
PARA BAJAR DE PESO, SE DEBE TRATAR LAS CAUSAS, NO LAS CONSECUENCIAS.
CAPITULO 9 (FINAL):
Lo que yo hice para bajar de peso
No te voy a dar recetas mágicas.
TE DIRÉ LO QUE YO HICE PARA DEJAR DE ESTAR GORDO LUEGO DE 40 AÑOS:
1. DEJÉ DE COMER HARINAS Y AZÚCARES Y AUMENTÉ EL CONSUMO DE GRASAS SALUDABLES
(evité las oscilaciones bruscas de glucosa ni insulina).
2. CON ELLO EL HAMBRE QUE SENTÍA DISMINUYÓ CONSIDERABLEMENTE.
Así empecé a moderarme en las comidas. Ya no tenía ansiedad por comer tres veces al día. Comía sólo un desayuno ligero, un buen almuerzo y no cenaba. No me tentaban los bocadillos o snacks a pesar de estar estresado o tentado por las ofertas de tiendas, restaurantes o pastelerías.
- A pesar de comer grasoso, la cantidad de calorías totales ingeridas era mucho menor porque solo comía una vez y media al día (desayuno ligero, almuerzo abundante, no cena).
- A diferencia de las dietas “bajas en calorías y grasas”, en este caso no te aumenta el hambre al no haber oscilaciones bruscas de glucosa ni insulina).
3. AL SENTIR QUE ME DABAN GANAS DE MOVERME MÁS, EMPECÉ A HACER EJERCICIOS.
Especialmente ejercicios para aumentar la masa muscular. También inicié ejercicio aeróbico con moderación (correr), como complemento.
4. EL ESTRÉS Y EL SUEÑO MEJORARON CON EL EJERCICIO Y LA BAJADA DE PESO.
Añadí hábitos como la meditación, y empecé a repasar diariamente los beneficios de bajar de peso: “me siento mejor”, “estoy evitando las enfermedades cardiovasculares”, “estoy previniendo la diabetes tipo 2”, “estoy controlando mi presión arterial”, “estoy protegiendo mis articulaciones y mi columna”, “me estoy viendo genial”.
5. MEJORÉ MI AUTOESTIMA Y EMPECE A TENER MEJORES RELACIONES CON MI FAMILIA Y AMISTADES.
Ahora ya no puedo dejar este hábito: VIVIR SALUDABLEMENTE.
Lo que se que no funciona (en 40 años de experiencia):
No se baja de peso con dietas restrictivas (bajas en calorías) que te hacen sufrir de hambre.
No se baja de peso con ejercicios intensos, agotadores, y que te producen lesiones.
No se baja de peso con suplementos, vitaminas, batidos, polvitos, barritas energéticas.
No se baja de peso con pastillas o inyecciones, que tienen efectos secundarios (algunos graves), y que me harán engordar de nuevo apenas las deje.
No se baja de peso con costosas y riesgosas cirugías.
Conclusión
SE BAJA DE PESO TRATANDO LOS FACTORES CAUSALES neuro-metabólicos que producen la alteración de nuestro centro del apetito en el hipotálamo.
Esta bien comer menos calorías y hacer ejercicio, pero no es suficiente.
Debemos enfocarnos EN NO COMER HARINAS NI AZÚCARES,
el principal factor del entorno moderno que ha aumentado exponencialmente en los últimos 50 años.
El manejo del estrés, mejorar el sueño, y tener mejores relaciones familiares y sociales son un excelente complemento, pero surgen como consecuencia de lo anterior.
La industria ha tratado de centrar el foco de culpabilidad en las GRASAS, pero la grasa no te va a matar, TE VA A AYUDAR A MEJORAR TU SALUD.
¡NO tengas miedo a comer grasas saludables!

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